En qué tipo de energía se transforma la energía solar

Eric Biescas
Eric Biescas

La energía solar es aquella que obtenemos del sol, ya sea a partir de su luz, generando energía fotovoltaica, o de su calor, obteniendo energía térmica. Así, a partir del sol, podemos bien obtener electricidad o bien producir calor. 

Estamos ante una energía limpia, renovable y sostenible. Una energía que se posiciona como un auténtico bastión frente al cambio climático, ya que contribuye a reducir el impacto medioambiental y reducir la huella de carbono.

Dependiendo del origen y procesamiento de la energía solar, podemos dividirla en diferentes tipos:  

Tipos de energía solar

Fotovoltaica

La energía solar fotovoltaica nos permite generar electricidad a partir de la radiación solar. La instalación de paneles fotovoltaicos, dotados de células de silicio, transforman la luz y el calor del sol en electricidad. Estas células están recubiertas de un vidrio transparente que deja pasar la radiación, al tiempo que minimiza las pérdidas de calor. 

Estos paneles o placas solares pueden instalarse a nivel doméstico. De hecho, es una de las tendencias energéticas más en boga, dado que contribuye a minimizar el impacto medioambiental, supone un auténtico ahorro en la factura de la luz, así como un gasto mínimo de mantenimiento. 

La instalación de placas solares en casas o edificios es una apuesta por el planeta y por calidad de vida. En Solarplak.es encontrarás un amplio catálogo de kits y paneles solares, así como asesoramiento y soporte técnico que te acompañarán y guiarán por el camino hacia las energías renovables.  

Térmica

La energía solar térmica aprovecha la energía del sol para producir calor, el cual es empelado como fuente de energía tanto a nivel doméstico como a nivel industrial, transformándola en energía mecánica y, a partir de esta, en electricidad

El empleo de esta energía supone una de las formas más eficientes y económicas de utilizar un recurso inagotable, limpio y sostenible. Su utilización, disminuye el consumo de energía primaria, así como las emisiones de CO2, derivadas de la fuente energética a la que sustituye y que es capaz de abastecer. 

Los fines más importantes y comunes de la energía solar térmica son:

  • Calentamiento de líquidos y gases: a nivel doméstico, es la energía que proporciona calefacción en los hogares (o, también, refrigeración)
  • Electricidad: la transformación de la energía solar térmica en mecánica permite la creación de electricidad. 

La energía solar térmica funciona a partir de unos colectores que recogen y concentran la luz solar para alcanzar las altas temperaturas requeridas para generar electricidad. De hecho, llegan a alcanzarse temperaturas de 1000ºC.

La tecnología y la apuesta por el empleo efectivo y, cada vez mayor, de las energías renovables, han creado mecanismos de lo más eficientes. En el caso de los colectores de energía más avanzados, presentan unos sistemas que les permiten seguir la trayectoria del sol, de tal manera que se colocan siempre en la mejor posición para aprovechar, al máximo, la energía solar.  

Pasiva

Las dos primeras energías mencionadas, térmica y fotovoltaica, son conocidas bajo el nombre de energía solar activa, pues emplean dispositivos eléctricos que transforman la corriente continua en alterna, para aprovechar, de esta manera, la energía solar.  

En el caso de la energía solar pasiva, hablamos de aquella que aprovecha la energía directamente del sol, sin necesidad de transformarla. Es por ello que, no necesita de ningún dispositivo eléctrico para llevar a cabo la transformación de una corriente a otra o su acumulación. 

La energía solar pasiva se consigue, principalmente, a partir de la llamada arquitectura bioclimática. Muros y ventanas de las construcciones están diseñados de tal manera que son capaces de aprovechar la luz solar de forma directa. El uso de diferentes materiales y orientaciones permite captar al máximo la energía solar durante el día y mantener un ambiente cálido durante la noche. La energía solar pasiva se emplea, también, para la iluminación, así como para la producción de agua caliente y calefacción. 

Beneficios de la energía solar

La energía solar, como hemos mencionado al comienzo, es una energía que aporta múltiples beneficios tanto al planeta como a nosotros. Es una energía totalmente limpia, considerada la que menos contamina al medioambiente, renovable y sostenible. Posee innumerables beneficios entre los que cabe destacar:

  • Reducción sustancial de la huella de carbono, dado que es una energía limpia que no genera gases de efecto invernadero ni contaminación durante su uso.
  • A diferencia de otras energías renovables, la solar, permite generar calor.
  • No requiere de la extracción de materiales de ningún tipo para funcionar. Esto supone un mayor ahorro.
  • Disminuye la necesidad de utilizar los combustibles fósiles, por lo que nos permite conservar los recursos naturales.
  • Supone un ahorro en el consumo energético, lo que se traduce en una reducción significativa de la factura de la luz. 
  • Los países, como España, fomentan el uso y la instalación de los dispositivos necesarios para el empleo de la energía solar. En este sentido, existen subvenciones para el autoconsumo, que permiten un ahorro en la instalación de entre un 40% y un 50%. 
  • A diferencia de otras energías renovables, la energía solar está libre de contaminación acústica, ya que, las células solares, no emiten ningún tipo de ruido en la recepción de la energía.